La irresponsabilidad

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Mientras la ministra Salgado dice por un lado que “España necesita tiempo para comprobar si las medidas fiscales adoptadas por el Gobierno son suficientes para cumplir sus objetivos” (Reuters), afirma por el otro que “la economía española empezará a remontar dentro de poco, en el primer trimestre de 2010” e insiste que “se puede descartar completamente el riesgo de recaída” (Europa Press) y también expresa que “la actual estructura del Estado es sostenible perfectamente, aunque no tanto con la presión fiscal que actualmente tiene España” (Europa Press para La Vanguardia). Traducido al cristiano, todo esto quiere decir que “no tenemos ni idea si las medidas que tomamos van a funcionar pero tenemos el ingenuo convencimiento que vamos a empezar a recuperarnos ya mismo aunque no sabemos porqué” y además “negaré aunque me maten que podamos ir a peor”, en cualquier caso “hemos de prepararnos para que nos suban los impuestos y nos bajen los servicios”.

Mientras tanto, el PP, única alternativa de gobierno posible, aunque no viable, sigue en su política suicida (suicida para España) de acoso político-mediático a ZP, sin presentar un plan alternativo de soluciones creíbles que pudiera poner en práctica de estar en el Gobierno, por miedo a que sus medidas resulten tan impopulares que le alejen de la posibilidad de ganar las elecciones, único y último objetivo de un partido político de asentamiento territorial mayoritario. Porque ésa es la sensación que podemos extraer de la manera de comportarse de la clase política. Todo está regido por el “y tú más” y por promesas vacías realizadas en medio de frases ampulosas carentes de la más mínima concreción. Y mientras esto vemos, los indicadores económicos no mejoran. Y me refiero a los indicadores de verdad, a los que afectan al día a día de las personas y las empresas, no a esos cuatro elementos mal contados que economistas y políticos han decidido que considerarán como los buenos para poder presentar unos datos y unas estadísticas muy bonitas de cara a la galería internacional.

Pero el Gobierno está pillado, pillado por lo que le piden las instancias económicas internacionales que haga (retrasar jubilación, reducir sueldos, flexibilizar el mercado de trabajo), por la cruda realidad (consumo estancado, crédito inexistente, 20% de paro) y porque sólo faltan dos años para las elecciones (si es que consigue aguantar tanto) y dos años pasan volando. Pillado a contrapié histórico, queda clarísimo que el objetivo de ZP, Gobierno y PSOE no es coger el toro por los cuernos y tomar las decisiones que haya que tomar, cueste electoralmente lo que cueste, en beneficio de todos los ciudadanos sino capear el temporal, esperar que la inercia económica internacional nos favorezca, aunque sea de refilón, y confiar que el PP siga ultramontano y se queme él solito sus propias naves electorales. Eso, aquí y en cualquier parte, es huir de la responsabilidad que le compete. Y eso se acaba pagando.